El pasado 10 de junio, Garantisa abrió un espacio de debate fundamental en su conversatorio virtual bajo la premisa de analizar los nuevos modelos para hacer las aulas más accesibles y sostenibles. El encuentro dejó en evidencia que el modelo tradicional de financiación está experimentando una transformación profunda, impulsada por universidades que buscan derribar las barreras económicas que impiden a miles de jóvenes alcanzar sus metas profesionales.
Para que esta transformación sea real y sostenible, las instituciones deben equilibrar su vocación social con una gestión de riesgo rigurosa. A partir de las valiosas intervenciones de los panelistas, se extraen seis aprendizajes prácticos y estratégicos para las instituciones de educación superior que buscan enfrentar la actual crisis de acceso y permanencia estudiantil:
1. El modelo de financiación pública cambió para siempre
Las políticas públicas han transformado radicalmente el papel del ICETEX, reduciendo de manera sustancial la cantidad de cupos para nuevos créditos. El gran aprendizaje aquí es que "nada va a volver a ser como antes". Las universidades no pueden quedarse esperando a que el gobierno solucione el problema, sino que deben tomar la iniciativa y desarrollar sus propios modelos de financiación directa.
2. La necesidad vital de trabajar en un ecosistema de alianzas
Las universidades no deben intentar convertirse en bancos ni gestionar todo el proceso crediticio por sí solas; su misión principal es educar. El éxito y la sostenibilidad de la financiación directa dependen de articularse con expertos:
- Fondos de garantías (como Garantisa): para compartir el riesgo financiero, respaldar el patrimonio de la universidad y activarse en caso de deserción o impago.
- Fintechs y operadores tecnológicos (como Credyty): para administrar la infraestructura de los créditos, previniendo fraudes, gestionando el cobro y la cartera.
- El sector financiero (fondeadores): quienes en el futuro podrán comprar esa cartera una vez que los estudiantes se gradúen, devolviéndole la liquidez a las universidades.
3. La originación impecable es innegociable
Un error común en el pasado era prestar dinero de manera informal. El conversatorio enseñó que es obligatorio tener un proceso de originación de crédito riguroso (contratos debidamente conformados, pagarés y reporte a centrales de riesgo). Si un crédito no está bien estructurado legalmente desde el primer día, la universidad jamás podrá vender esa cartera al sistema financiero para recuperar su liquidez.
4. El alumno es estudiante, pero también es deudor
Se requiere un cambio cultural donde la universidad acompañe al alumno de manera psicológica y académica para evitar su deserción, pero al mismo tiempo le exija responsabilidad financiera. Se recomienda que los créditos incluyan amortizaciones (pagos parciales) desde la época de estudio, con el fin de generar un hábito y una cultura de pago temprana.
5. Estrategia inteligente: sillas vacías y tasas de interés
- Sillas vacías: el crédito directo es una herramienta excelente para llenar los cupos sobrantes en programas académicos que ya tienen una base constante de alumnos. Nunca se debe usar para intentar salvar programas que están en crisis estructural o sin demanda.
- Tasas de interés: la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) dejó un gran aprendizaje al señalar que las universidades no deberían cobrar tasas comerciales. Al no ser entidades financieras, pueden ofrecer tasas reales de cero (que solo cubren la inflación), porque el objetivo es mantener la matrícula, no lucrarse.
6. Requisitos para empezar: flujo de caja positivo
Para que una institución pueda ofrecer financiación a largo plazo, el principal requisito interno es contar con flujos de caja libre positivos. Esto es vital porque, en los primeros años, un porcentaje importante de los excedentes de la universidad quedará atrapado en forma de cartera prestada.
Revisar alternativas de garantías no es solo una tarea administrativa, es una responsabilidad estratégica: se trata de blindar el patrimonio de la institución mientras se abre la puerta a quienes no cuentan con activos tradicionales. Para aquellas entidades que buscan avanzar con el respaldo de un experto, Garantisa ofrece sus avales como el ancla de seguridad necesaria. Nosotros asumimos la complejidad operativa del respaldo para que las universidades puedan concentrarse en su misión principal: transformar vidas a través del conocimiento.
¡Gracias a todas las instituciones que nos acompañaron y se sumaron a esta conversación! CONFIANZA que respalda, SOLUCIONES que transforman.
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